SARA RÍOS

  • Las mujeres españolas son, junto a las italianas, las que más retrasan la maternidad en Europa: tienen su primer hijo en la década de los 30 años.
  • Como consecuencia de la maternidad tardía, también se tienen cada vez menos hijos: 1,32 hijos por mujer, según los últimos datos de Eurostat (año 2014).
  • “En España tiene que ver mucho con la rigidez del curso de vida, sumado a las circunstancias personales de cada uno”, señala la antropóloga Elena H. Corrochano.
  • La demógrafa Teresa Castro apunta a la inestabilidad laboral y la falta de ayudas estatales como causas de ese retraso en la maternidad y paternidad.
  • Desde el punto de vista médico, tener un hijo a partir de los 35 años no afecta a la salud de la madre, pero sí caen las posibilidades de quedarse embarazada.
  • La tendencia apunta que la edad de la maternidad seguirá en aumento mientras no se flexibilicen en España las estructuras económico-sociales.
  • La sociedad española que viene: más familias ‘sandwich’ y jóvenes más activistas.
  • Trabajar y tener hijos: el aún largo camino hacia la plena conciliación familiar en Europa.

Maternidad

El retraso de la maternidad en España es una cuestión recurrente que cada vez más evidencian los datos estadísticos —el INE aquí, Eurostat a nivel europeo— sobre fertilidad y nacimientos. En 2012, las españolas ocupaban el tercer puesto en maternidad tardía en la UE, mientras que en los años siguientes han escalado hasta la segunda posición y solo son superadas por las italianas (30,7 años).

La maternidad tardía crece en España a un ritmo mayor que la media europea: las españolas son madres primerizas con 30,6 años de media, por encima de los 28,8 años de media comunitaria, según el último estudio sobre nacimientos en la UE publicado el pasado mes de marzo por Eurostat, con datos correspondientes a 2014. Respecto al año 2013, España ha incrementado la edad en un 0,65%, mientras que en la UE ese aumento ha sido del 0,35%.

La cifra no difiere de la que arroja el INE: 30,55 años en el caso de las madres primerizas, mientras que para los padres la edad media se sitúa en los 33,7 años. La evolución en la última década en España también muestra una progresión. Si en 2005, las mujeres se convertían en madres a los 29,33 años de media, en 2013 lo eran a los 30,42 años.

Y es que ese retraso no es una cuestión que implique solo a las mujeres, también los hombres son padres a una edad más tardía. Teresa Castro, demógrafa del CSIC, señala a 20minutos que uno de los factores principales que provoca este retraso es la inestabilidad laboral. “Realizan sus estudios, entran al mercado de trabajo más tarde, se retrasa la formación de pareja y se estabilizan más tarde”, explica Castro.

“En España tiene que ver mucho con la rigidez del curso de vida“, destaca por su parte la doctora en Antropología por la UNED Elena H. Corrochano, experta en maternidad primípara tardía y miembro del grupo de investigación Familias tardías. Esa rigidez no solo se da en las estructuras básicas —primero el instituto, luego la universidad y después la incorporación al mercado laboral—, sino también en el ocio, apunta Corrochano.

“Somos una sociedad muy estructurada, rígida y poco flexible al cambio, las propias estructuras nos lo dan y vamos cumpliendo esos ritmos. Eso, sumado a las circunstancias personales de cada uno, lleva a tomar la decisión de retrasar la maternidad”, añade esta experta.

Con todo, la antropóloga señala que el retraso de la maternidad no debe ser visto como algo negativo: “No es un problema, es una circunstancia social“. El problema, prosigue Corrochano, “vendrá para los Estados debido a esa rigidez. Eso sí puede generar una situación de desequilibrio entre las generaciones”. Es lo que Corrochano denomina “nuevos modelos de familia, familias tardías”.

Madres tardías y con menos hijos

Como consecuencia de la maternidad tardía, también se tienen cada vez menos hijos. España también está a la cola de Europa en lo que a tasa de fertilidad se refiere, solo superado por Italia y Eslovaquia. Según los últimos datos de Eurostat, la tasa está en 1,32 hijos por mujer, frente a la fertilidad media de 1,58 hijos en el conjunto de la UE, y apenas ha subido un 0,08% desde 2001, cuando la tasa española se situó en los 1,24 hijos por mujer.

“No es que en España se quieran tener menos hijos, pero no se tienen porque hay barreras que lo impiden”, apunta la demógrafa Teresa Castro. Entre esas trabas no solo está el difícil acceso al mercado laboral, sino también la falta de ayudas e incentivos por parte del Estado. “En Francia hay muchas ayudas a la maternidad, los permisos de maternidad son altos, bien pagados, mientras que en España las ayudas son bastante escasas”, lamenta esta experta.

Pese al eterno debate de la conciliación laboral y familiar, Castro insiste en que “estamos a la cola en Europa. En los países nórdicos es más igualitario el permiso de paternidad y maternidad y los estudios reflejan que es más probable que una pareja allí tenga un segundo hijo”. Una opinión que coincide con la de la antropóloga Elena Corrochano: “Cuanto más flexibles, más dinámicas, son las sociedades encontramos menos mujeres que tengan hijos tardíamente“.

Dificultades para lograr el embarazo

Y a medida que la edad de la mujer avanza, las probabilidades de quedarse embarazada caen. “No afecta para nada a la salud de la mujer, pero altera el factor reproductivo. A partir de los 30 años ya se va perdiendo fertilidad y lo que hace es que le cueste más conseguir los embarazos”, asegura el doctor Koldo Carbonero, jefe de servicio de ginecología del Hospital de día Quirón Salud San Sebastián.

“A diferencia del hombre, la mujer nace con un número de óvulos fijo, los va gastando hasta la menopausia y a medida que pasan los años van envejeciendo. Cuanto más viejas sean las células, menos capacidad tendrán de formar un embrión viable y habrá más probabilidades de abortos y de tener malformaciones cromosómicas fetales”, explica el doctor Carbonero, quien también es presidente de la sección de esterilidad e infertilidad de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Esta no es la única causa que limita a las mujeres para quedarse embarazadas, sino que también va ligada a que “los varones tienen el semen de mucha peor calidad“, apunta el doctor.

Entonces, ¿qué edad sería biológicamente la más recomendable para que una mujer dé a luz a un hijo? “Antes de los 30″, sostiene el doctor Carbonero. En su opinión, “de 35 años en adelante ya es una edad mala porque la fertilidad está bastante comprometida. Se lo deben plantear antes de los 36″. Sin embargo, aunque la edad biológica y reproductora es la misma que hace 500 años, la esperanza de vida ha aumentado: “Una mujer de 35 años hoy en día es joven“, indica Carbonero.

Desde el punto de vista médico, “el embarazo en sí no supone ningún riesgo para una mujer de 40 años, las complicaciones están en el hecho de conseguir un embarazo con un feto viable“, aclara el doctor.

Aumentan los tratamientos de fertilidad

El retraso de la maternidad también se ha visto reflejado en un incremento de mujeres y hombres que acuden cada vez más a las consultas de los centros de fertilidad. “Aumentan las parejas con problemas de fertilidad y acceden tarde a estos tratamientos“, apunta el doctor Carbonero, cuya edad media de sus pacientes en la primera consulta está en los 39 años.

La ley española no pone límite de edad para que la mujer se someta a tratamientos de fecundación, “legalmente se puede hacer y técnicamente también”, señala el doctor, pero “por encima de los 50 años no hacemos ningún tratamiento de fertilidad, es una decisión ética”.

En el caso de la sanidad pública, el límite para someterse a estos tratamientos está establecido en los 40 años, lo que ha provocado que muchas mujeres acudan a la privada. El método más empleado para los casos de infertilidad es la ovodonación —óvulos de una donante—.

Uno de los consejos que realiza este doctor ante el retraso de la maternidad es “un planteamiento de preservación de fertilidad: la mujeres pueden vitrificar óvulos, ahora no solo se vitrifica el semen”. Este tratamiento, que aconseja a mujeres por debajo de los 30-35 años, cuesta de media en España unos 3.000 euros.

Una tendencia al alza

La edad media de la maternidad en España no ha hecho más que aumentar con los años, y según los expertos esta será la tendencia, siempre y cuando no se flexibilicen los cursos de vida y las estructuras sociales y laborales, apunta la antropóloga Elena Corrochano. “Las estructuras económico-sociales están cada vez más en esa rigidez“, agrega.

Tal y como señala la demógrafa Teresa Castro, la edad de la maternidad “se ralentizó antes de la crisis (2008) por la influencia de la población inmigrante, que tiene hijos más jóvenes. Con la crisis se sigue retrasando, y por ahora no hay signos de que esto se haya estabilizado“, concluye.

Evolución de la tasa de fertilidad y la edad de maternidad

La siguiente tabla muestra la evolución de la tasa de fertilidad en España (número medio de hijos por mujer), desde 2005 hasta 2014 (Fuente: Eurostat).

Año Número de hijos por mujer
2005 1,33
2006 1,36
2007 1,37
2008 1,44
2009 1,38
2010 1,37
2011 1,34
2012 1,32
2013 1,27
2014 1,32

La gráfica y el cuadro siguiente muestran la evolución de la edad media de maternidad al primer hijo en España (Fuente: INE).

Año Edad media de la mujer
2005 29,33
2006 29,31
2007 29,45
2008 29,30
2009 29,59
2010 29,82
2011 30,11
2012 30,25
2013 30,42
2014 30,55










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20MINUTOS

  • Científicos de la Universidad de California en San Francisco desmientan la creencia popular de que el café provoca palpitaciones.
  • Al contrario, bebidas como el café y el té y el chocololate pueden tener efectos beneficiosos en la salud.

Café

El café no provoca alteraciones del ritmo cardíaco. Pese a la creencia popular de que consumir en exceso esta bebida puede provocar palpitaciones, un estudio lo desmiente.

La investigación la han llevado a cabo científicos de la Universidad de California en San Francisco. Analizaron las reacciones de 1.388 individuos a la ingesta de café, té y chocolate. De los participantes, un 61% consumió más de uno de estos productos cada día. Los investigadores no hallaron alteraciones significativas  del ritmo cardíaco.

Al contrario, los científicos dicen que el consumo de estos productos supone beneficios cardiovasculares en cantidades moderadas.

El estudio ha sido publicado por el Journal of the American Heart Association, y ha estado dirigido por el doctor Gregory Marcus.










Alterar el ritmo del reloj biológico podría aumentar el riesgo de desarrollar diabetes. Así lo ha detectado un estudio reciente según el cual, las personas que cruzan el océano con frecuencia y las que trabajan en turnos nocturnos y rotativos son las que más podrían verse afectadas.

El reloj biológico no es ni digital ni electrónico, pero sí es muy inteligente. Ubicado en el cerebro, se encarga de detectar cuándo es de día o de noche o cuándo llega la hora de comer, entonces le envía las señales correspondientes a cada parte del cuerpo para que cumpla su función: haga que sientas sueño, que te despiertes tan temprano como un gallo por las mañanas, o que se te haga agua la boca mientras el estómago te hace ruido cuando piensas en un exquisito plato de comida.

En realidad, muchas cosas se ponen en funcionamiento dentro del cuerpo de acuerdo a lo que les indica el reloj biológico, al cual también se le llama reloj circadiano. A lo mejor has oído hablar de él por el denominado síndrome de los husos horarios o jet lag, algo que les ocurre a las personas que viajan grandes distancias y, por ejemplo, llegan en un horario nocturno, considerando el lugar de partida, pero en el lugar de destino recién está comenzando el día.

También las personas que trabajan de noche o realizan horarios rotativos pueden sufrir de este síndrome, ya que el cuerpo tarda en adaptarse a los cambios de horario y de rutina.

Ahora, además, un grupo de investigadores de la Escuela Médica de Harvard, en Estados Unidos, ha relacionado el reloj biológico con el desarrollo de la diabetes. En particular, lo que estos científicos han encontrado es que el desajuste del reloj biológico desestabiliza las células del páncreas que producen la  insulina.

La insulina es una sustancia (una hormona) que el páncreas fabrica. Su misión es convertir en energía el azúcar que se obtiene de los alimentos para que el cuerpo pueda llevar a cabo todas sus funciones, desde la misma digestión hasta el movimiento de los músculos, el latido del corazón o el movimiento de los pulmones para respirar.

En las personas con diabetes, la producción de la insulina está afectada (su cantidad es insuficiente) o no funciona correctamente (hay una resistencia a ella por los tejidos del cuerpo). Por eso los diabéticos necesitan tener ciertos cuidados con su alimentación, tomar medicamentos y/o a veces, también inyectarse insulina.

Algunas investigaciones anteriores ya relacionaban la falta de sueño con la diabetes, aunque no se conoce con precisión cómo es ese vínculo, pero hay especialistas que hasta indican que el dormir bien es tan importante para los diabéticos como la dieta misma.

Ahora, esta nueva investigación que ha sido publicada en el medio especializado Science Translational Medicine relaciona los trastornos del ritmo circadiano con la producción de insulina y, por lo tanto, con un paso previo a la diabetes y a la obesidad.

De ser así, las personas con predisposición a desarrollar diabetes que viajan con frecuencia en los vuelos transoceánicos o que trabajan de noche tienen más posibilidades de desarrollar la enfermedad.

Para llegar a estos resultados, los investigadores hicieron un seguimiento de seis semanas a 21 voluntarios, que debieron dormir 10 horas diarias durante las tres primeras semanas y luego tuvieron que reducir el descanso a 5 o 6 horas de sueño cada 24 horas, para simular las rotaciones en los turnos de trabajo. Además, en ese mes y medio no pudieron practicar ejercicio.

De esta forma detectaron que la alteración de los ciclos de vigilia y de sueño afectó a las células del páncreas que secretan insulina y se produjo un aumento de la glucosa (el azúcar) en la sangre.

Otro dato que causó sorpresa fue que esos efectos negativos desaparecían luego de nueve días, si la persona volvía a su ritmo de sueño habitual. Bastante más de lo que se creía (no más de un fin de semana).

Si bien todavía hacen falta más investigaciones que proporcionen datos adicionales sobre este tema, el descanso adecuado sigue ocupando un lugar importante en la salud de las personas, más aún en aquellas que tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes.

Teniendo esto en cuenta, a la dieta saludable y a tu rutina de ejercicios, no olvides agregarle suficientes horas de descanso. Haz el tiempo necesario para tu salud, ¡y a dormir sin culpa!

Imágen © iStockphoto.com / ziggymaj

 




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