Una investigación reciente ha detectado que medicamentos que se toman frecuentemente por vía oral (tomados) para prevenir o retrasar el desarrollo de la osteoporosis, podrían provocar problemas en los ojos que, si avanzan y no son tratados de manera adecuada, hasta pueden resultar en la pérdida de la visión. Sigue leyendo y descubre más detalles sobre este hallazgo.

Como siempre decimos, hay que tener mucho cuidado con todo lo que tomamos. Tratando de curar una condición, se puede afectar a otro órgano.  Así lo demuestra, por ejemplo, un nuevo estudio publicado en la edición del 2 de abril del medio CMAJ, según el cual algunos medicamentos que se usan para prevenir o retrasar el desarrollo de la osteoporosis podrían dañar la visión.

Además de causar el efecto que buscan los médicos cuando las recetan, la mayoría de los medicamentos tienen otros efectos no deseados en el cuerpo, sólo que algunos de estos efectos son más evidentes que  otros. En este caso, un grupo de científicos del Instituto de Investigación Infantil y Familiar y del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, decidieron analizar los efectos que pueden generar los bifosfonatos orales (como Fosamax y Actonel), que suelen ser las medicinas más recetadas para el tratamiento de la osteoporosis, una enfermedad de los huesos que se da principalmente en las mujeres luego de la menopausia, aunque también pueden sufrirla los hombres.

Para ello compararon a casi 11 mil personas que comenzaron a usar bifosfonatos orales en su tratamiento con más de 920 mil personas que no los usaban y encontraron que estas drogas, en el grupo que las usó por primera vez, podrían provocar un mayor riesgo de desarrollar enfermedades oculares inflamatorias graves, como la uveítis anterior y la escleritis, que pueden provocar discapacidad por pérdida de la visión.

Paralelamente, estudios anteriores ya habían relacionado a los bifosfonatos con otros efectos negativos, como fracturas inusuales, latidos cardiacos irregulares y cáncer del esófago y del colon, aunque ninguna de estas complicaciones son frecuentes.

La escleritis es una inflamación o hinchazón en la parte blanca del ojo, que se conoce técnicamente con el nombre de esclerótica. Más de la mitad de los casos de escleritis se relaciona con otra condición que afecta al cuerpo, como la artritis reumatoide, o el lupus eritematoso sistémico.

Los síntomas principales de esta condición, que suele aparecer entre los 30 y los 60 años de edad son: dolor y enrojecimiento en la parte blanca del ojo, que a veces se expande a otras zonas cercanas de la cabeza y la cara; sensibilidad a la luz; lagrimeo; visión borrosa con dolor y, en casos avanzados y si no se trata la enfermedad, la persona puede hasta perder la visión.

La uveítis, por su parte, se produce cuando la inflamación ocurre en la úvea, la capa media del ojo y que es la que proporciona en su mayor parte, el flujo de sangre a la retina.

Al igual que en la escleritis, la uveítis suele estar relacionada con otras enfermedades como la artritis reumatoidea y otros problemas del sistema de defensa del cuerpo.

En este caso, puede presentarse súbitamente, bien sea con un enrojecimiento y dolor en los ojos o con visión borrosa sin dolor. Otros síntomas pueden ser sensibilidad a la luz, disminución de la visión y manchas flotantes (también conocidas como moscas volantes). También puede haber una área blanca en la parte inferior del iris, que es la zona de color del ojo.

Si estás bajo tratamiento para la osteoporosis y tomas algunos de los medicamentos mencionados (Fosamax o Actonel) no te descuides si notas algunos de los síntomas que nombramos antes. No pierdas tiempo y acude al oftalmólogo (el médico que se especializa en atender los problemas de visión), para que pueda asesorarte y, si es necesario, indicarte el tratamiento adecuado para evitar complicaciones y para que puedas seguir disfrutando de una vista sana.

Imágen © iStockphoto.com / DElight

 

Es cierto aquello de que los bebés aprenden tanto como absorbe una esponja.  Cada día es un nuevo descubrimiento para ellos, y desde que nacen, su cerebro empieza a aprender a una velocidad impresionante. Aquí te cuento cómo aprenden los bebés y qué puedes hacer para estimular ese proceso con tu creatividad y amor.

Desde que nacen y abren sus ojos al mundo, los bebés aprenden. Empiezan a descubrir nuevas sensaciones, sonidos, colores, sabores; sienten el amor, sienten la alegría; saben que cuando tienen hambre y lloran, mamá les da de comer; es el inicio de su viaje por la vida. Se sorprenden con cada cosa que ven y aunque cuando son muy pequeñitos no pueden hablar, ellos están procesando toda la información en su cerebro y cuando les hablas, entienden. Esos sonidos que parecen no tener sentido para los adultos, son su forma de comunicarse. Tarde o temprano, esos “Gaga, gugú” se van a convertir en palabras.

Desde muy pequeñitos, los bebés pueden diferenciar caras y objetos: formas, tamaños y colores. También saben diferenciar las voces de sus padres de las de otras personas.

Tú, como mamá o papá, eres la primera o el primer maestro(a) de tu bebé. Su desarrollo está ciento por ciento influenciado por el cuidado y el amor que les brindas y las experiencias que comparten.  Mientras más amor reciban los bebés, se sienten más seguros, pueden conectar bien las ideas y la información y crecen sanamente.

El tiempo que compartes cuando juegas con ellos es esencial, pues interactúan contigo y es entonces cuando más aprenden. Toma nota de cómo aprender jugando:

  • Usa tu cara y tu voz para hacer gestos y sonidos divertidos. Para los bebés, tu voz y tu cara son mucho más interesantes que los juguetes.
  • Haz movimientos, gestos y sonidos que tu bebé pueda imitar. Copia lo que tu bebé hace y luego invítalo a que lo vuelva a hacer. Esto le enseñará el concepto de tomar turnos y así aprenderán a comunicarse.
  • Repíteles una y otra vez. Juega con ellos juegos repetitivos, pues de esa manera ellos practican hasta que entienden cómo funciona algo.
  • Léeles y cuéntales historias. Establecer hábitos de lectura a temprana edad le ayudará a tu bebé a aprender en el futuro. Además, es importante para el desarrollo del lenguaje.

Recuerda que a los bebés les encanta explorar y que su forma de hacerlo, es llevándose objetos a la boca. Ten cuidado de que no se metan a la boca nada demasiado pequeño porque se pueden ahogar. Cómprales juguetes que vayan de acuerdo a su edad.

No te olvides que el descanso es esencial para tu bebé. Así que puedes intercalar actividades y juegos con siestas durante el día.

Cada bebé es diferente y su respuesta a los estímulos también va de acuerdo con su personalidad.  Lo importante es que le enseñes jugando y te diviertas tú también.

Imágen © iStockphoto.com / Jaroslaw Wojcik

 

Según un estudio reciente, el consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3 podría ayudar a reducir la severidad de los síntomas de depresión.

Investigaciones anteriores han sugerido que el consumo de ciertas variedades de pescado ricas en ácidos grasos omega-3, como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), podría ayudar a aliviar los síntomas de la depresión. En un nuevo estudio, los científicos analizaron esta conexión mediante el examen de los datos de 10,480 hombres y mujeres que habían participado en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2005-2008. La información incluyó el consumo de pescado durante un período de 30 días así como la ingesta de EPA y DHA.

Los resultados mostraron que el consumo de pescado empanizado dio lugar a síntomas de depresión más graves. Sin embargo, un mayor consumo de EPA y DHA en pescado fresco se asoció significativamente con el experimentar menos síntomas de depresión.

Los autores concluyeron que el consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3 podría beneficiar a las personas que sufren de depresión. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos.

Los principales ácidos grasos esenciales en la dieta humana son los ácidos grasos omega-3 y omega-6. Las fuentes dietéticas de ácidos grasos omega-3 son el aceite de pescado y ciertas plantas y aceites de frutos secos. Los ácidos grasos omega-6 en la dieta provienen principalmente de las aceites de palma, soja (soya), colza y girasol. Los ácidos grasos omega-9 no se consideran esenciales, porque pueden ser producidos dentro del cuerpo. Las fuentes de los ácidos grasos omega-9 incluyen la grasa animal y el aceite de oliva. El aceite de pescado contiene el ácido graso omega-3 docosahexaenoico (DHA) y el ácido graso eicosapentaenoico (EPA). Algunas nueces, semillas (de linaza) y aceites vegetales (de canola, soya, linaza y oliva) contienen ácido alfa-linolénico (ALA), que el cuerpo puede convertir en EPA y DHA.

La relación óptima de ácidos grasos omega-6 y omega-3 es de 4:1, mientras que la dieta de los estadounidenses en general, ofrece una proporción de 20-30:1. Se ha encontrado que en los Estados Unidos, los porcentajes de DHA y EPA son más bajos que en otras naciones con menor incidencia de la enfermedad cardíaca, como por ejemplo Japón.

Durante mucho tiempo se ha sabido que los ácidos grasos omega-3 juegan un papel crítico en el crecimiento, pero más recientemente se ha sugerido que proporcionan una amplia gama de beneficios para la salud, varios de los cuales están bien apoyados en la literatura médica, incluyendo reducciones en el riesgo de enfermedad coronaria y la regulación de colesterol. Varios estudios que investigan el tratamiento de otras condiciones, como el cáncer y ciertos trastornos psicológicos o neurológicos (depresión y trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH)), también han mostrado resultados iniciales prometedores. Debido a estos y otros supuestos beneficios para la salud, el aceite de pescado, naturalmente rico en ácidos grasos omega-3, ha ganado popularidad como suplemento dietético.

Para obtener más información acerca de los ácidos grasos omega-3, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard y nuestro canal de Diabetes o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias

  1. Hoffmire CA, Block RC, Thevenet-Morrison K, et al. Associations between omega-3 poly-unsaturated fatty acids from fish consumption and severity of depressive symptoms: An analysis of the 2005-2008 National Health and Nutrition Examination Survey. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2012 Apr 1.
  2. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com

Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Copyright © 2012 Natural Standard Inc. Prohibida su distribución o reproducción comercial.

Imágen © iStockphoto.com / aldo murillo


 

Un bebé que nace antes de tiempo es un bebé que no ha desarrollado bien sus órganos para poder estar afuera del útero. Por eso, un parto prematuro es un factor de riesgo que debe evitarse. Aquí te cuento qué puede hacer tu médico y qué puedes hacer tú en caso de que las contracciones lleguen antes de lo esperado.

Adriana estaba esperando a su hija Luna para finales del mes de septiembre. Sin embargo, a principios del mes de agosto, empezó a sentir contracciones. Cuando fue de emergencia a ver a su obstetra, éste le dijo que estaba iniciando el trabajo de parto antes de tiempo y que era necesario darle medicamentos para detenerlo: la idea era que Luna permaneciera lo más posible dentro del útero para que terminara de desarrollarse y así evitar los problemas de salud que trae un nacimiento prematuro. A Adriana le ordenaron reposo total por ese mes y Luna nació adelantada, pero por lo menos, empezando septiembre.

El caso de Adriana, representa a las estadísticas de partos prematuros (antes de las 34 semanas de embarazo) que han aumentado con los años. En Estados Unidos, específicamente, el número de partos antes del término del embarazo se ha incrementado en un 23% durante los últimos 20 años.  Hay varias razones: la edad de la madre (entre más madura, más posibilidades hay), tener antecedentes de haber dado a luz a otros bebés prematuros, inflamaciones del útero, placenta previa, embarazo múltiple, anormalidades en el cuello del útero (de la matriz) y estrés psicológico en la madre.

En otros artículos de esta sección donde he tocado el tema del bebé prematuro, te explico cómo cuidar de él, si es que llegara a sucederte.

Pero ahora, me voy a centrar en contarte qué se hace en caso de que tu médico detecte que estás empezando el parto antes de tiempo. Esto es lo que se puede hacer para extender o alargar el embarazo:

  • Administrar medicamentos: Si una mujer embarazada experimenta contracciones antes de la semana 34 de gestación (a partir de entonces el riesgo de complicaciones es menor), el médico observará el cuello uterino o cérvix y supervisará de cerca las contracciones. En el caso de que sean frecuentes, entonces se tomarán las medidas necesarias para evitar que avancen. En ese caso se pueden administrar esteroides para acelerar el desarrollo del bebé y evitar las complicaciones causadas por la inmadurez del cerebro y de los pulmones del bebé. Recuerda que el bebé que nace antes de tiempo puede tener problemas de salud debido a que sus órganos no tuvieron tiempo de desarrollarse bien.

Hay un grupo de medicamentos denominados tocolíticos, que se utilizan para detener las contracciones uterinas y permitir que el embarazo siga su curso. El sulfato de magnesio también se administra para detener las contracciones de los músculos uterinos y permitir que el bebé permanezca en el útero lo más posible. Por lo general se inyecta en el brazo.

Además, las mujeres que están en riesgo de tener un parto prematuro, pueden usar un cinturón para monitorear las contracciones desde la comodidad de su casa. En el momento de la contracción, oprimen un botón y esta información se transmite a su doctor. Este aparato es sólo para diagnosticar, y en caso de que el médico concluya que sí se está iniciando el trabajo de parto por la frecuencia y la intensidad de las contracciones, la mujer deberá ir a verlo de inmediato.

A pesar de que existen algunos factores de riesgo para tener un parto prematuro, también pueden presentarse en mujeres cuyos embarazos han sido normales y sin riesgo. Por eso, es importante que si estás embarazada y tienes menos de 37 semanas, estés atenta a las contracciones de tu útero. Si tienes 4 o más contracciones en 20 minutos u 8 en una hora, puedes:

  • Tomar 2 o 3 vasos de agua o jugo (ya que la deshidratación puede causar contracciones)
  • Recostarte en tu lado izquierdo al menos por una hora
  • Vaciar tu vejiga

Si tus síntomas se empeoran durante esa hora, llama a tu doctor, o ve al hospital. Allí tomarán medidas al respecto para cuidar tu salud y la de tu bebé.

Imágen © iStockphoto.com / peng wu

 

Dicen que del amor al odio no hay más que un paso (y viceversa), y es muy posible que ese primer paso sea el que necesitas dar para transformar tu rechazo en algo positivo Si el solo hecho de pensar en el gimnasio te causa un dolor de cabeza, sigue leyendo este artículo y descubre cómo hacer para cambiar de idea y de estilo de vida.

Admítelo. A pesar de que has leído y escuchado cientos de veces todas las ventajas que brinda la actividad física, aun así sigues odiando hacer ejercicio y no toleras la idea de ir al gimnasio ni siquiera una vez por semana. Claro que te gustaría estar en forma, pero la tentación de permanecer cómoda(o) en casa o salir a comer con amigos es mucho mayor… ¿Qué puedes hacer? Considera los consejos siguientes:

  1. Regla número uno: recuerda que nada es imposible y que el cambio depende de ti. Lo primero que debes hacer es creer que sí puedes cambiar esa sensación de rechazo frente al ejercicio. Nada sucederá si no cambias primero tu actitud. Luego, hay varias claves que pueden ayudarte a establecer una rutina de ejercicios que sí puedas mantener.
  2. Analiza las razones que te hacen rechazar el ejercicio: ¿te da vergüenza como luce tu cuerpo, no te gusta transpirar frente a los demás, no tienes tiempo, te falta la ropa apropiada, necesitas un compañero de rutina, te resulta muy costoso tener acceso a un gimnasio o sientes que en experiencias anteriores no has visto demasiados resultados luego de tu esfuerzo? Estos son algunos de los factores que suelen quitarle la motivación a las personas y hacen que seleccionen la vida sedentaria “por eliminación” o, simplemente, porque no es fácil ir en contra del ritmo de vida que llevamos. Una vez que identifiques las razones que te mantienen pegado(a) al sofá, será mucho más fácil combatirlas.
  3. Busca la fuerza en la motivación: sentirte con más energías, combatir el sobrepeso, lucir más juvenil. Para mantenerla viva es muy importante que no te aburras haciendo ejercicio. Prueba distintos tipos de ejercicio, incluso un deporte que nunca has practicado, hasta que encuentres el que te motive y te proporcione más bienestar y alegría.
  4. El gimnasio no es el único lugar donde puedes poner tu cuerpo en movimiento. También puedes tomar clases de danza, salir a caminar o a correr con amigos, andar en bicicleta por tu barrio o ¿porque no?, hacer ejercicios más pausados como los de yoga o Pilates (dos buenas opciones si no te gusta sudar demasiado).
  5. Otra excusa muy común para posponer los ejercicios es la escasez de tiempo. Si ese es tu problema, elige el momento del día más apropiado para ejercitarte. Algunos especialistas consideran que es mejor por la mañana, antes de comenzar con el resto de las actividades, pero hay personas que prefieren hacerlo por la tarde o al anochecer, luego de un arduo día de trabajo y cuando ya comienza a bajar el sol.
  6. No te dejes sabotear por la idea errónea de “o todo o nada”. Si un día no puedes hacer ejercicio todo el tiempo que tenías planeado (digamos una hora), no hay razón para descorazonarte.  Puedes hacer ejercicio en media hora y hasta cortarlo en recreos de 10 o 15 minutos por vez, que bien puedes intercalar con otras actividades, ya sea en casa o en el trabajo. Lo importante es perseverar.
  7. Busca alternativas. Puedes aprovechar cada momento de la vida cotidiana para moverte más: subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor, caminar a lugares cercanos en lugar de ir en auto, y hasta dedicarte a la jardinería pueden ser de gran ayuda.
  8. Si el problema es económico, recuerda que el gimnasio no es la única alternativa ni tienes que tomar clases que se salgan de tu presupuesto necesariamente. En cambio, puedes buscar actividades en grupo en tu barrio o aprovechar los momentos de la vida cotidiana que te mencionábamos antes. Incluso puedes seguir un video de ejercicios en la tranquilidad y privacidad de tu propio hogar. No son caros y viene en todos los niveles (desde principiante hasta avanzado), y en tantas variedades que seguramente encontrarás uno que se ajuste a tus gustos y necesidades.
  9. Y si lo que necesitas es compañía, busca un amigo o familiar que te acompañe. Incluso, puedes llevar a tus hijos y mientras ellos hacen algún deporte que les guste, tú puedes aprovechar para hacer lo tuyo. Por ejemplo: si ellos van a natación, puedes caminar o trotar alrededor de la pileta, lo mismo si van a jugar al futbol. Otra buena idea es ir juntos a jugar al parque, algo que además los ayudará a estar más unidos.
  10. Por último, recuerda ser paciente. Los resultados no se ven de un día para otro, pero si eres constante, en el momento menos pensado te sorprenderás tu mismo(a). Y mientras tanto, por supuesto, no dejes de premiarte por tu esfuerzo y por tus logros.

¡Anímate! Una vida en movimiento puede ser agradable para ti también. Si logras cambiar de idea y te enamoras del ejercicio, verás que los beneficios son muchos y ya no querrás abandonarlo ni un solo día.

Imágen © iStockphoto.com / Sharon Dominick

 

Un buen almuerzo o una rica cena sacian el apetito, dan energías y dejan esa incomparable sensación de sentirse a gusto y satisfecho. Pero si esos alimentos tan deliciosos contribuyen además a  fortalecer el sistema de defensas ¡ya sería lo máximo! Para eso hay que saber escoger los que contengan la mayor cantidad de antioxidantes. Aquí te contamos qué son estas sustancias y dónde puedes encontrarlas para que las incorpores más fácilmente a tu dieta.

Hay quien come en piloto automático: porque ya es hora o siente hambre.  O por darse gusto, por no dejar de probar algo delicioso, aunque esté repleto y no necesite una caloría más. Lo ideal es aprender a comer más inteligentemente, buscando alimentos que además de aportar carbohidratos, proteínas y grasas, nos brinden un servicio adicional, como la protección de nuestro organismo a un nivel muy básico: el de las diminutas células, que forman todos nuestros tejidos.  Y todo gracias a los antioxidantes.

¿Sabes qué son los antioxidantes? ¿O por qué las personas necesitan eso que parece más una sustancia para limpiar metales que un componente nutritivo? Como te imaginas, no tienen nada que ver con el óxido de los metales, pero estos nutrientes, entre ellos vitaminas y minerales, tiene la propiedad de evitar que el cuerpo se oxide (a nivel celular).

Con el paso del tiempo y la exposición a las sustancias tóxicas del ambiente, como el humo del tabaco y la radiación, el cuerpo se va degradando y produce lo que se conoce como radicales libres. Los radicales libres son moléculas que pueden dañar a las células y, según lo consideran muchos especialistas, juegan un papel importante en el desarrollo de algunas enfermedades como el cáncer, los problemas del corazón y la artritis.

El daño a las células también puede debilitar el sistema de defensas (el sistema inmunológico). Como los antioxidantes ayudan a combatir el efecto de los radicales libres y ayudan a reparar el daño celular, son las sustancias ideales para ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, contribuyendo de esta forma a que el cuerpo se mantenga fuerte y a salvo de infecciones, entre ellas los resfríos y las gripes.

Las vitaminas C y E, por ejemplo, son dos antioxidantes muy conocidos que se encuentran en distintos alimentos como las fresas (frutillas), el brócoli y las coles (repollo), los repollitos de Bruselas, los melones cantalupo, los pomelos (toronjas) y las naranjas, los kiwis, los mangos, las batatas (camotes, bonitatos dulces), los tomates, las zanahorias, la acelga y la espinaca, las semillas de girasol, la calabaza (ahuyama), la papaya (frutabomba) y la mostaza.

Otras sustancias antioxidantes son los beta-carotenos (que le dan el color anaranjado a las zanahorias), y que también están presentes en los espárragos, la remolacha, los damascos (chabacano, albaricoques), las coles, los duraznos (melocotones), las batatas (camotes), las mandarinas y los tomates.

También se consideran antioxidantes los carotenoides como el licopeno, que es el responsable del color rojo de las frutas y verduras, presente en las sandías (melón de agua o de Castilla), los pomelos (toronjas) rosas, los albaricoques (damascos, chabacanos), las guayabas y los tomates; y la luteína, un flavonoide presente por ejemplo en el apio y los pimientos verdes que ayudan a combatir la inflamación.

Otros antioxidantes que ayudan a fortalecer el sistema de defensas son minerales como el selenio (que se encuentra en el atún, la carne de res, las aves de corral, los panes fortificados y otros productos a base de granos) y el zinc, presente en mariscos, carnes rojas, aves de corral, frijoles, nueces, granos integrales y lácteos.

Otros alimentos que contienen muchos antioxidantes son las ciruelas, las manzanas, las pasas de uva (pasitas, pasas de Corinto), las uvas rojas, los brotes de alfalfa, la cebolla y las berenjenas.

Además, según un análisis desarrollado por científicos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), las frutas de la familia de las bayas o moras (berries en inglés) son las que se llevan el primer lugar en cantidad de antioxidantes por porción, mientras que los frijoles (habichuelas, porotos), los alcauciles (alcachofas) y las papas rojizas (Russet en inglés) fueron los principales entre los vegetales. Del mismo modo, las pacanas, nueces y avellanas fueron los referentes en su categoría.

Como ves, es posible consumir antioxidantes en muchos alimentos, solamente visitando la sección de frutas y verduras de tu supermercado favorito. Si le dedicas unos minutos diarios a elaborar tus menús, podrás crear deliciosos platillos que a la vez te permitan mantenerte en forma, más fuerte y con un sistema de defensas mucho más preparado para defenderte ante el ataque de los virus y de las bacterias.

Imágen © iStockphoto.com / Igor Mojzes

 

Seguro que quieres disminuir tus riesgos de desarrollar enfermedades del corazón y diabetes tipo 2, ¿cierto? Pues en tus manos está lograrlo: ¡muévete! Si haces suficiente ejercicio, tus posibilidades de mantenerte saludable suben como la espuma.

Una vida sedentaria es la fórmula perfecta para desarrollar enfermedades y su opuesto, el movimiento, un factor clave en un estilo de vida saludable.  Los estudios siguen sumando evidencias al respecto y queremos compartirlas contigo.  Un grupo de investigadores de la Universidad de Missouri publicó recientemente un estudio en Medicine & Science in Sports & Exercise que aclara varias cosas. Una de ellas es la siguiente: durante mucho tiempo se ha sabido que las personas sedentarias tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2, pero no se conocía exactamente la razón, ya que ese mayor riesgo podía también deberse a la obesidad, a una alimentación deficiente, al estilo de vida o a problemas metabólicos. Era difícil entonces determinar el papel específico que jugaba la inactividad por sí sola en la mala salud.

Los investigadores llegaron a la respuesta mediante un método nuevo. Para estudiar los efectos de la inactividad, convencieron a un grupo de adultos jóvenes, activos y saludables a que se movieran menos, recortando al menos a la mitad los pasos que daban a diario. Así podían determinar si la falta de actividad física por sí sola afectaba la capacidad del cuerpo para controlar los niveles del azúcar.

Es sabido que la elevación del azúcar en la sangre, sobre todo después de comer, no es buena para el organismo. Las subidas y las oscilaciones en el nivel de azúcar después de una comida se han relacionado con enfermedades cardíacas y con diabetes tipo 2. Se equipó a los voluntarios del estudio con unos sofisticados dispositivos para monitorear la glucosa, de manera que se pudieran examinar sus niveles de azúcar durante todo el día. También les dieron cuenta pasos y brazaletes para medir su actividad y registrar los pasos que daban. Finalmente, les pidieron que hicieran una lista detallada de los alimentos que consumían.

Los voluntarios escogidos debían mantener su estilo de vida, caminando y haciendo los mismos ejercicios de siempre, durante tres días. Estos voluntarios tenían más actividad física que la persona promedio. Normalmente caminaban casi todos los días, dando más de 10,000 pasos (el promedio entre ellos era de 13,000 pasos). Eso superaba las guías básicas de American Heart Association, que recomienda dar al menos 10,000 pasos al día, el equivalente a caminar unas cinco millas u ocho kilómetros (la mayoría de las personas dan menos de 5,000 pasos al día).

Durante esos tres días, los niveles de azúcar en la sangre de los voluntarios se mantuvieron normales después de las comidas.

Pero todo cambió durante la segunda parte del experimento, cuando se les dijo a los voluntarios que recortaran su actividad física y redujeran los pasos a menos de 5,000 al día por los próximos tres días. Los voluntarios dejaron de moverse y hacer ejercicios. Tomaron ascensores en lugar de subir escaleras, y pidieron que les enviaran el almuerzo en vez de caminar hasta una cafetería a comer. Como promedio, la cuenta de los pasos disminuyó a unos 4,300 al día durante esos tres días y sus ejercicios se redujeron a unos tres minutos al día.

En cuanto a la alimentación, siguieron comiendo exactamente lo mismo que en los tres días anteriores. De esa forma, cualquier cambio que se detectara en los niveles de azúcar era producto de la inactividad, no de consumir alimentos más grasosos o más dulces.

Al momento se notaron los cambios. Durante los tres días de inactividad, el nivel de azúcar de los voluntarios subió significativamente después de las comidas (el pico se incrementó en un 26%, en comparación con los tres días anteriores). Lo que es más, subió ligeramente cada día. Estos aumentos aparecieron mucho antes de que se notaran cambios en la acumulación de grasa, por lo que se llegó a la conclusión de que eran resultado directo de la reducción en la actividad. Lo que es lógico e inevitable, porque si los músculos no se usan, necesitan menos “combustible” y por lo tanto tienen que tomar menos azúcar de la sangre.

Lo bueno es que el estudio determinó que la elevación en los niveles de azúcar no son permanentes. Cuando se reanudan los ejercicios y la actividad física, los niveles de azúcar regresan casi inmediatamente a la normalidad. Sólo si la inactividad dura por un tiempo prolongado pueden crearse las condiciones fisiológicas para que se desarrolle una enfermedad crónica, como diabetes tipo 2 o problemas cardíacos, sin importar el peso ni la dieta de la persona.

¿Qué puedes hacer entonces para reducir tus riesgos? Moverte todo lo que puedas. Lo ideal es que hagas ejercicios en tu casa o en el gimnasio y camines los recomendados 10,000 pasos al día. Pero si no puedes o estás muy ocupado(a), muévete aunque sea en pequeños intervalos. Trata de dar una vuelta por la oficina cada cierto tiempo, olvídate del ascensor y sube las escaleras, camina en tu hora de almuerzo en vez de quedarte sentado(a) frente al escritorio… No tienes que correr en un maratón, pero sí mantenerte físicamente activo(a) para disminuir el riesgo de desarrollar estas enfermedades.

Imágen © iStockphoto.com / Vasko Miokovic Photography

Al parecer, sí. Un grupo de investigadores ha descubierto que una bacteria que provoca úlceras en el estomago aumenta las posibilidades de desarrollar esta enfermedad crónica que afecta a alrededor de 346 millones de personas en todo el mundo.

La diabetes podría estar relacionada con una bacteria denominada Helicobacter pylori (H. pylori), que es la responsable de causar úlceras, gastritis y hasta cáncer del estómago. Esto de acuerdo a un estudio reciente publicado en la edición del 14 de marzo del Journal of Infectious Diseases.

Para llegar a esa conclusión, unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, analizaron los datos de más de 13 mil personas que participaron en dos encuestas nacionales de salud y nutrición de ese país.

Los científicos encontraron que quienes tenían la bacteria H. pylori también tenían niveles elevados de un indicador de los niveles de glucosa en la sangre, denominado hemoglobina glicosilada (HbA1c), que es un marcador de la diabetes y de una condición denominada síndrome metabólico. El síndrome metabólico se caracteriza por la presión alta , una elevación del azúcar y de ciertas grasas en la sangre (los triglicéridos, mientras el colesterol bueno o HDL se encuentra por debajo de lo normal), así como obesidad en el área de la cintura (un diámetro mayor de 40 pulgadas o 102 cm. en los hombres y mayor de 35 pulgadas u 88 cm. En las mujeres) . La bacteria H. pylori también podría afectar los niveles de dos hormonas estomacales que ayudan a regular la glucosa (el azúcar en la sangre).

Estos datos son importantes si consideras que más de la mitad de la población mundial está infectada con la bacteria H. pylori, que generalmente se contrae durante la infancia. Se transmite de una persona a otra, por contacto directo con la saliva o la materia fecal (un ambiente limpio y libre de gérmenes puede ayudar a disminuir el riesgo de contraerla), y sólo se localiza en el estómago y los intestinos. Una vez allí, la H. pylori puede debilitar la cubierta protectora del estómago y, de ese modo, le permite a los jugos gástricos que puedan irritar la mucosa del estómago y pueden causar inflamación, erosiones y úlceras en el estómago.

La diabetes, por su parte, se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, ya que está relacionada con el sedentarismo característico de la sociedad actual y con la obesidad, que actualmente también afecta a millones de personas en todo el mundo.

La diabetes es una condición silenciosa que si no se controla, puede tener efectos peligrosos a largo plazo, como problemas con la visión, dificultad para sanar las heridas (especialmente en los pies), problemas cardiovasculares, incluyendo el corazón y en el sistema nervioso, y daños en los riñones. Ten en cuenta que muchas veces la diabetes no da síntomas. Por eso lo ideal modificar tu estilo de vida y hacerte controles médicos periódicos si eres de los que tienen mayor riesgo de desarrollarla. En este grupo se encuentran los obesos, aquellos cuyos padres o hermanos tienen diabetes y quienes llevan un estilo de vida sedentario. Recuerda que la mejor forma de combatirla es mantener una alimentación saludable, baja en grasas y carbohidratos, acompañada por una rutina de ejercicios.

Pero ahora hay algo más que puedes hacer para mantener a raya la diabetes y es ir a la raíz de la causa de esa gastritis que no se te quita: si notas sangre al defecar, dolor abdominal, indigestión o acidez frecuente, puede deberse a una infección por la bacteria H. pylori. Acude a tu médico y para que te haga pruebas de laboratorio para descartar su presencia y si la tienes, que te de tratamiento apropiado con la combinación de antibióticos que te indique para eliminarla.

Los estudios, como el que te presentamos en esta nota, te brindan más información. Ahora ya estás avisado(a) de que la causa de tus trastornos estomacales (si es la H. Pylori) podría a largo plazo, contribuir a que desarrolles diabetes. Ponte en manos de tu médico lo antes posible para erradicar la bacteria de tu organismo si la tienes. No esperes y aprovecha esta información  para proteger lo más valioso que tienes: tu salud.

Imágen © iStockphoto.com / sgame

Mañana, sábado 5 de mayo es el día internacional del celíaco y en vidaysalud.com queremos compartirlo contigo, dándote algunos secretos para preparar masas sin gluten, para que tus comidas sean más fáciles de cocinar, exquisitas, y aptas para celíacos.

Si tú o alguien en tu familia tienen la enfermedad celíaca, ya sabes que se trata de una enfermedad del aparato digestivo o intestinal en que se tiene intolerancia al gluten (un tipo de proteína), en donde el cuerpo puede responder con uno o más síntomas. Se conoce también como celiaquía, Sprue no tropical, enteropatía por intolerancia al gluten o simplemente intolerancia al gluten. El gluten se encuentra en muchos alimentos como el trigo, la avena, la cebada y el centeno.

Cuando se tiene intolerancia al gluten, la comida puede volverse toda una complicación y cocinar platos aptos para celíacos puede parecer una misión imposible. Sin embargo, esta tarea puede ser más sencilla de lo que parece. Y para ayudarte en este desafío (y acompañarte en el día internacional del celíaco), en vidaysalud.com te contamos algunos secretos para que cocinar tus comidas libres de gluten no se convierta en una fuente de estrés.

Como lo haces con cualquier receta, antes de comenzar a cocinar, es mejor leer todas las indicaciones que deberás seguir, y disponer de cada uno de los ingredientes necesarios en las cantidades indicadas.

Es posible que debas acostumbrarte a cocinar sin gluten para ti o para alguien de la familia, pero no todos sus miembros necesitan una dieta especial que esté libre de esta proteína. Por eso, recuerda mantener los alimentos libres de gluten separados del resto, ya que si entran en contacto con otros que lo contienen, se pueden contaminar.

Para evitar la contaminación, también es importante que limpies bien el área de trabajo (una mesa o la meseta de la cocina) y los utensilios antes de comenzar la tarea. Y por supuesto, no uses aceite para freír que hayas usado para cocinar alimentos enharinados o empanados (empanizados), ni el agua que hayas usado para hacer pastas con gluten.

La complicación principal con los alimentos para celíacos tiene que ver con que el gluten que contienen las harinas ayuda a que las masas sean más elásticas y consistentes. Cuando la masa carece de gluten, es más difícil lograr la consistencia adecuada. ¿Qué puedes hacer entonces? Un truco que es de gran ayuda es usar una batidora eléctrica. De ese modo te aseguraras de tener una buena mezcla que eleve la masa.

Otras recomendaciones que puedes considerar son las siguientes:

  • Para lograr una mejor unión y consistencia de la masa, asegúrate de que todos los ingredientes líquidos estén tibios al ser añadidos a la preparación. Y recuerda que para preparar masas sin trigo, avena, cebada y centeno (TACC) también necesitas más agua que en las recetas tradicionales.
  • Si quieres darle más cuerpo a tus preparaciones, puedes utilizar gelatina sin sabor o bicarbonato de sodio, entre otras cosas.
  • Antes de comenzar a amasar, siempre es mejor pasar por un tamiz (cernedor o coladera fina) todos los productos en polvo (como la harina o la levadura) y precalentar el horno a la temperatura requerida (y no te olvides de cubrir con papel de aluminio o de horno las placas y superficies que puedan estar contaminadas).
  • Cuando llegue el momento de hornear tus harinas libres de gluten, recuerda que éstas suelen dorarse antes de que la masa esté cocida por dentro. Si no quieres que se doren demasiado, cubre la preparación con papel de aluminio hasta que el centro de la masa esté cocido.
  • Una vez que coloques la preparación en el horno, no lo abras durante los primeros 15 o 20 minutos de cocción. Cuando ya esté casi lista, puedes probar si la masa ya está hecha introduciendo un cuchillo en el centro: si sale seco, es el momento de sacarla, si queda masa adherida a él, todavía le falta cocción.

Según estudios de la Mayo Clinic, la enfermedad celíaca es cuatro veces más común hoy que hace 50 años y afecta a una de cada 100 personas.

Cuando alguien con enfermedad celíaca o intolerancia al gluten come algún alimento que contiene gluten, tiene síntomas como: diarrea, dolor abdominal, distensión y/o pérdida de peso, entre otros, si no se tratan, pueden provocar complicaciones más serias con el paso del tiempo. Por eso es importante determinar si se padece la enfermedad y de ser así, seguir una dieta libre de gluten, junto con otros cuidados que les permita a los celíacos tener una mejor calidad de vida.

Con el tiempo se ha ido creando más conciencia sobre esta condición y cada día se encuentran más productos libres de gluten en los supermercados. Pero es muy importante que también tengas en cuenta que no sólo los alimentos contienen gluten. También lo contienen algunos aditivos, algunos suplementos, algunos medicamentos para la tos, e incluso hasta los lápices labiales y el brillo labial pueden contener pequeñas cantidades de gluten.

Sé muy cuidadosa(o) en la selección de productos ya elaborados y lee las etiquetas minuciosamente. Lleva con constancia una dieta libre de gluten para que puedas sentirte fuerte y en control de tu vida. Como vez, no es necesario dejar de comer delicioso.

Imágen © iStockphoto.com / wavebreakmedia

ESTIMADA MAYO CLINIC:

¿Es verdad que fumar cambia el cerebro en alguna manera, haciendo que sea más difícil dejar el hábito? ¿Se puede hacer algo para revertir ese cambio?

RESPUESTA del Dr. Richard D. Hurt, Centro para Dependencia a la Nicotina, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Sí, es verdad. Cuando una persona fuma, el cerebro cambia en respuesta a los niveles de nicotina tan altos de los cigarrillos. Dichos cambios cerebrales ocasionan una adicción a la nicotina, y esa dependencia puede dificultar mucho el dejar de fumar.

La nicotina es una sustancia química que se encuentra presente en el tabaco y mantiene a la persona fumando. La  nicotina ingresa al organismo a través de los cigarrillos y activa unas estructuras normales del cerebro, conocidas como receptores. Cuando los receptores se activan, liberan una sustancia química llamada dopamina, que provoca una sensación de bienestar. El placer que siente una persona en respuesta a la dopamina es uno de los mayores componentes del proceso de adicción a la nicotina.

Con el transcurso del tiempo y según la persona continúa fumando, en el cerebro aumenta la cantidad de receptores de la nicotina. Los fumadores adictos tienen miles de millones más de estos receptores que los no fumadores; pero no todos los fumadores tienen el mismo nivel alto de receptores, y por eso algunos fumadores consuetudinarios pueden dejar el hábito sin mucha dificultad.

Cuando alguien intenta dejar de fumar, los receptores cerebrales no reciben nicotina y se interrumpe aquella respuesta placentera. A esto se suma que los niveles bajos de nicotina derivan en síntomas de abstinencia a la nicotina, tales como fuertes ansias de fumar un cigarrillo, ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para concentrarse, ánimo deprimido, frustración, ira, más hambre y dificultad para dormir. La manera más rápida de aliviar los síntomas de abstinencia es fumando un cigarrillo para liberar a la dopamina y activar aquella respuesta placentera.

Lo que dificulta aún más el dejar de fumar es la factibilidad de condicionar a los receptores cerebrales a esperar la nicotina en ciertas situaciones, mucho tiempo después de haber dejado de fumar. Por ejemplo, cuando una persona normalmente fuma al beber alcohol, o encontrarse en una situación estresante, o después de comer, los receptores cerebrales de la nicotina anticipan una descarga de nicotina en ese momento. Esas situaciones “desencadenantes” pueden provocar deseos intensos de fumar un cigarrillo, aunque la persona no haya fumado durante varios meses.

Lo bueno es que una vez que alguien deja enteramente de fumar, la cantidad de receptores de nicotina en el cerebro terminan por volver a la normalidad. Según esto ocurre, la respuesta de sentir fuertes ansias se presentará con menos frecuencia, no durará tanto, ni será tan intensa, hasta desaparecer completamente con el tiempo.

Dado su efecto en el cerebro, la nicotina puede ser sumamente adictiva. Muchas personas necesitan recurrir a algún tratamiento médico para superar la adicción a la nicotina y lidiar bien con los síntomas de abstinencia. Existen medicamentos que pueden colaborar a disminuir los síntomas de abstinencia, mientras que la guía y apoyo de un programa de tratamiento para la dependencia puede enseñar cómo cambiar el comportamiento de manera que las posibilidades de no volver a fumar sean mejores.

Es difícil dejar de fumar, pero el esfuerzo bien vale la pena. La salud se beneficia casi de inmediato, pues la frecuencia cardíaca disminuye tan solamente 20 minutos después del último cigarrillo. Doce horas más tarde, vuelven a la normalidad los niveles sanguíneos de monóxido de carbono, que es un gas tóxico. En cuestión de tres meses, mejora la función pulmonar, y la circulación empieza también a mejorar. Después de un año, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco desciende a la mitad; y luego de transcurrir 15 años, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es igual al de los no fumadores.

Si usted fuma, consulte con el médico sobre cómo dejar de hacerlo. El médico puede ofrecerle medicamentos y apoyo, aparte de remitirlo a un programa de tratamiento a nivel local que pueda ayudarle. Dejar de fumar es un proceso, de manera que dé un paso a la vez.

Para más información de la Mayo Clinic haz clic en el logotipo:

Copyright © 2012 por Mayo Clinic.  Todos los derechos reservados.

Imágen © iStockphoto.com / Yuriy Kirsanov




Ultimos 10 mensajes del foro de medicina :

- 2 semanas sin fumar (hay vida despues de los porros)
- estoy muy preocupado
- ¿es posible contagiarse ingiriendo sangre vih positiva?
- Sintomas Vih, catarro, mocos y tos cronica. Muy deprimido.
- ¿algun farmaco bueno para reactivar la memoria y la capacidad intelectual?
- inquietud
- Ardor en el glande
- tengo reflujo? sali limpia en endoscopia...ahora tengo tos y ardor en la garganta
- Enfermo sida y elisa
- Cura para el sida?




Pulsa me gusta y suscribete a nuestras noticias del blog . Entraras en numerosos sorteos , premios y regalos directos .